miércoles, 4 de marzo de 2009

Chistes

El niño que adivinaba el futuro

Una noche, el padre va hasta la habitación de su pequeño hijo y lo escucha rezar: "Dios bendiga a mamá, a papá y a la abuela. Adiós abuelo". Al padre le extraña un poco pero lo olvida, son cosas de chicos. Pero al día siguiente el abuelo muere y le vienen a la memoria las palabras de su hijo.

Un año después, y con el asunto olvidado, el padre nuevamente sorprende al pequeño rezando: "Dios bendiga a mamá y a papá. Adiós abuela". El padre se asusta cuando al día siguiente la abuela muere, pero no se anima a contárselo a nadie para que no lo tomen por loco.

Tiempo después, el padre escucha en la noche: "Dios bendiga a mamá. Adiós papá". El padre casi muere del susto en ese mismo momento. No pega un ojo en toda la noche y se levanta bien temprano, va en automóvil a la hora que no hay tránsito para evitar riesgos, pasa todo el día encerrado en su oficina; desayuna, almuerza y cena en el trabajo. Cuando se hace la medianoche regresa a su casa aliviado. Al lle! gar, la mujer le exige una explicacion por la tardanza, el hombre sólo alcanza a decir: "Disculpa, tuve un dia terrible".

Entonces enfurecida la mujer le grita: "¿Tú tuviste un día terrible? ¿Y el mío? Hoy vino el cartero y se murió en la puerta de casa".


Cuando yo era joven

Un viejito estaba con sus nietos en la sala de su casa, y les decía: "Niños, yo cuando era joven era cazador, entonces un día iba caminando el la selva con una escopeta. Detrás de mí se movían unos arbustos, di un giro de 180 grados y tenía enfrente de mí a un león, y ya tenía sus pelos en mi cara..."

En ese momento pasa la nieta más grande y le dice: "Ay abuelo, otra vez espantando a los niños."

Y él contesta: "No, no los espanto," y continúa con los niños, "a ver hijos ¿en qué me quedé?"

Y los niños contestan en coro: "En que tenías sus pelos en la cara."

Y el abuelo dice: "Ahh si entonces que la tomo por la cintura y asi fue como nació tu papá..."

La fiesta de disfraces

Un matrimonio fue invitado a una fiesta de máscaras y disfraces. A ella le dolía muchísimo la cabeza y le pide al marido que se vaya solo.

Él protestó, pero ella le dijo que se iba a tomar una aspirina e irse a la cama, por lo que no había necesidad de que él se quedara en la casa. Así que el marido se puso el disfraz y se fue.

La mujer, después de dormir una hora, se despertó bien, sin dolor. Como era temprano decidió ir a la fiesta. Y como el marido no sabía cuál era su disfraz, ella pensó que sería divertido observar como actuaba él cuando estaba solo.

Ella llegó a la fiesta y enseguida vio al marido bailando en la pista con cada chica con la que se cruzaba, tocando un poco por acá y tirando besitos por allá. La esposa se le acercó y empezó a seducirlo. Él dejó a la mujer con la que estaba y se dedicó a la recién llegada. Ella lo dejó avanzar todo lo que él quisiera: finalmente era su marido.

En un momento, él le susurró una pro! posición en el oído y ella aceptó.

Salieron de la fiesta y en uno de los autos tuvieron sexo. A medianoche, antes de desenmascararse, la señora se escabulló, fue a su casa, se quitó el disfraz y se metió en la cama, preguntándose qué clase de explicación le iba a dar el marido.

Cuando él entró, ella estaba sentada en la cama, leyendo.

"¿Cómo te fue?", le preguntó.

"Bueno, lo de siempre", dijo él. "Ya sabes que no la paso bien cuando no estoy contigo".

"¿Bailaste mucho?"

"Ni una sola pieza. Cuando llegué, me encontré con Pedro, Guillermo y otros muchachos, así que nos fuimos a la planta alta y jugamos póker toda la noche. ¡Lo que no me vas a poder creer es lo que le pasó al tipo al que le presté mi disfraz!"

En un congreso feminista

En un congreso feminista una francesa, una italiana y una mexicana comentaban cómo les había ido con su propuesta de fin de milenio, la cual consistía en decirles a sus maridos que ya no iban a lavar los calzones, ni hacer de comer, ni llevar a los niños al colegio.

La francesa dice, "No pues el mío se me quedó viendo y el primer día nada, el segundo más o menos lo aceptó y se hizo solo sus alimentos y el tercer día todo normal."

La italiana dice, "No pues mi esposo el primer día nada, el segundo nada, hasta el tercer día comprendió que iba en serio y llevó los niños al colegio y de regreso se compró una pizza."

La mexicana dice: "No, pues que le digo a mi viejo, mira, ya no te voy a lavar tus chones, ni te voy a hacer tus frijoles, y a los niños ni creas que los voy a llevar a la escuela rural," y todas sus colegas preguntaron que cómo había reaccionado su marido y dice la mexicana: "No, pues el primer día no vi nada y el segundo tampoco. Ya! por el tercero empecé a ver poquito con el ojo derecho."

La medalla

Una adolescente, que se siente mal de salud, va con su padre al médico.

El profesional después examinarla le dice:

"Mira, lo que te ocurre es que estás embarazada".

La joven le mira asustada y exclama:

"¡No puede ser, si mi padre se entera de esto me mata! ¡No se lo puedo decir!"

El galeno la tranquiliza diciéndole que no se preocupe, que él le dirá a su progenitor. Sale del consultorio y se encuentra con el papá.

"Doctor, ¿qué le pasa a mi hija?"

"Mire señor, su hija se ha tragado una medalla de la virgen. La medalla y la virgen se la hemos sacado, pero no al niño... no ha habido manera."

¿Dónde nos damos?

Un avión vuela sobre el Eje Central de la Ciudad de México y va perdiendo altura. La azafata informa a los pasajeros con voz dulce y clara:

"Señores pasajeros, en este momento sobrevolamos la avenida Eje Central Lázaro Cárdenas, a su lado derecho, podremos observar la Torre Latinoamericana, a su lado izquierdo, el Monumento a la Madre... Ustedes deciden dónde nos damos: en la Torre o en la Madre".

Tan viejita y todavía

Un día, una anciana pasa por una fila de prostitutas que están haciendo cola para control médico. La viejita le pregunta a la última furcia que está parada en la cola:

"Hijita, ¿para qué es esta fila?"

La mujerzuela, burlándose, le dice:

"Lo que pasa, señora, es que allí adelante están regalando caramelos".

Y entonces, la viejita, como le gustaban mucho los dulces, se para en la fila. Cuando llega a la ventanilla la enfermera se queda asombrada y le pregunta:

"¿Señora, usted tan viejita y todavía?"

"Si hijita, viejita ¡pero todavía puedo chuparlos!"

Un vampiro inglés

mPor la tarde de un día de febrero y en un recóndito lugar de Transilvania había un bar lleno de vampiros.

Se acerca un vampiro al mostrador del bar y pide un vaso de sangre.

"¡Magnífica!", exclama gozoso.

A continuación llega el mismísimo Conde Drácula. Se acerca a la barra:

"Camarero, por favor, sírvame una botella de sangre de 1914 que fue una cosecha excelente."

Le descorchan la botella y le sirven un poquito, "Pruebe, excelencia, ¿la encuentra de su agrado?"

"Exquisita, muchísimas gracias."

Transcurre un ratito y entra en el bar un vampiro inglés con mucha prisa.

"Please,please... ¡un vaso de agua caliente!"

"¿Agua?... aquí sólo servimos sangre," responde el camarero.

"Please,please... ¡un vaso de agua caliente!" insiste el vampiro inglés.

"Sírvele el agua, qué le vamos a hacer, debe de ser abstemio," comenta el Conde Drácula.

Le sirven el ! vaso de agua bien caliente y el vampiro se saca su cartera del bolsillo del pantalón y extrae una compresa EVAX SUPERABSORBENTE ya usada, la introduce en el vaso de agua y se gira a los presentes indicando:

"¿Qué pasa. Acaso no puedo tomarme el té de las cinco o qué?"