lunes, 16 de junio de 2008

La vida en la Tierra llegó del espacio: confirman

Redacción
El Gráfico

Investigadores de Europa y Estados Unidos determinaron que dos componentes básicos del código genético llegaron del espacio a través de meteoritos

Científicos de Estados Unidos y Europa probaron por primera vez que dos moléculas del código genético, llamadas nucleobases, son verdaderamente extraterrestres y que su llegada a la Tierra probablemente ocurrió a través de meteoritos.

Estudios previos habían sugerido que las rocas espaciales estudiadas, que llegaron a la Tierra hace unos 40 años, pudieron haberse contaminado por el impacto.

Las moléculas en cuestión son identificadas como uracil y xantina, y están presentes en nuestros ADN y ARN, señaló el autor de la investigación, Zita Martins.
Estas moléculas fueron esenciales en la aún misteriosa alquimia que dio paso a la vida hace 4 mil millones de años.

“Sabemos que meteoritos muy similares al de Murchison, que es el que analizamos, trajeron a la tierra los ladrillos con los que se construyó la tierra entre 3.8 mil millones y 4.5 mil millones de años”, dijo Martins a la agencia AFP.Otras teorías sostienen que las nucleobases fueron sintetizadas en la Tierra, pero Martins sostiene que las condiciones atmosféricas de la Tierra temprana habrían hecho ese proceso difícil o imposible.

El equipo de investigadores mostró que los dos tipos de moléculas encontradas en el meteorito australiano contenían una forma de carbono muy pesado –carbono 13- que sólo pudo haberse formado en el espacio.“Creemos que la vida temprana en la tierra pudo haber adoptado sus nucleobases de fragmentos de meteoritos que permitieron la formación del código genético, permitiendo transmitir sus combinaciones exitosas a generaciones subsecuentes”, dijo Martins.

Si esto es cierto, podría haberse encontrado el inicio del proceso de evolución que ha tenido lugar durante miles de millones de años y que ha permitido la existencia de toda la flora y fauna, incluyendo al ser humano, que existen en la actualidad.

El estudio, publicado en la revista científica Earth Planetary Science Letters, también tiene implicaciones sobre la vida en otros planetas.